A
cesar Vallejo, el poeta libre
Poeta
de las alturas ignotas de nuestra tierra
Que
al encuentro de la muerte con tu vida siempre fueras
Poeta
que en la miseria de las cosas terrenales
Convertías ese mundo en caminos celestiales
Juego
al que juegan los grandes…”Un juego sin contrincantes”
De
esa tu mirada oscura nadie captó realidades
Tras
tu ausencia, esa mirada, nos descubrió
lo que vales
Lo
que tu mensaje brinda, lo que tus letras confirman…
¡Lacerantes
tus momentos de solidario abandono…!
¿Cómo
ibas a quejarte del sufrimiento unitario
Cuando
en las calles veías el sufrimiento de hermanos?
Vallejo
de las alturas, con los Andes vigilando
César
Vallejo en la historia, de tu gente mendigando
Un
sacerdocio del alma conquistó tu gallardía
Que
se sumió en la protesta hacia una sociedad mezquina
París…y
más tarde Rusia, y tu andar por una
causa
“ La noble causa del pueblo”
Fueron
tu huella profunda, alma de tu poesía…
El
poeta te surgía con cada encuentro mundano
Cada
noche, en la vigilia, tu palabra nos crecía…
Una
Lima acusadora de tu conducta insaciable
Despertó
a la libertad, que por tu sangre corría
La
cárcel fue una almohada de seda para tus sueños
Construir
en la injusticia, fue tu pensamiento madre
Y
así nació tu palabra, entre barral y humedades
Un
sacerdocio del alma conquistó tu gallardía
Y se te metió en las venas aquella sed de
conquistas
Venas
que vieron correr esa tu sangre mestiza
Vallejo
de las alturas, con los Andes vigilando
César
Vallejo en la historia, de tu gente mendigando
Cada
noche, en la vigilia…tu palabra nos crecía…
Maria
Alicia Gómez de Balbuena (Derechos reservados-2015)
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