TIERRA. Anoche, tú
Anoche tú, en mi sueño.
Recostabas dulcemente tu piel de tierra arada
Tus jardines colgantes derramaban belleza
Y en cada humano estaba una palabra cierta
¡Por fin se hacía justicia!
A vos, excelsa madre de todo lo nacido
¡Te daban los derechos por años perseguidos!
¡Cómo te herimos madre!
Incalculables tesoros de un vientre genuino
¡Fueron carne, en comercio de tesoros perdidos!
La indiferencia, las omisiones graves;
Las sumisiones huecas, nos tendieron un cerco…
¡Cómo te herimos, tierra!
El manto de un negocio que excede las fronteras
hizo que negociemos tu pureza…
Y la voz silenciada de glaciares perdidos
nos transmitió tu grito de vientre vulnerado.
El manto se hizo lágrimas por virtual camino…
Inundó un día cualquiera, con húmedas urgencias,
tus cálidas montañas, tu silencio ancestral.
Las palabras brotaron de gargantas ya secas…
¡Y brotaron las letras! ¡Y volaron ideas!
¡Y hablaron los poetas!
¡Por fin nos dimos cuenta!
Tu voz era la imagen de llanuras desiertas
Tu voz era aquel grito que llamó a las conciencias
Tus peces, que entregando la vida, salvaron sus hermanos…
Tu fauna, perdida entre las fauces del Gran Lobo Marino,
Fue sangre, por la sangre de tanto desatino
Tus aves, en un vuelo real, pero de muerte,
han sacudido la realidad inerme….
Y aquel profundo sueño de tenaces banderas
que flamearon tu suerte, hizo que hoy te escuchen…
Anoche… Escuché una voz nueva allende continentes.
Por ésta, mi América, tan dolida y sufriente…
A tu vientre en alturas, a tu fondo marino.
A este sur, a estos andes, a este cielo bendito.
A tu vientre callado, por años silenciado…
Al latino pedido…
¡Por fin se hizo justicia!
A vos, excelsa madre de todo lo nacido
¡Te dieron los derechos por años perseguidos!…
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